Hoy hemos empezado a preparar el 8 de Marzo, una fecha que nos invita a reflexionar en comunidad, a reconocer derechos, a hacer memoria de todas las luchas que han abierto camino y a poner en el centro la voz y la vida de las mujeres.

Por eso hemos querido iniciar esta celebración con un símbolo que habla por sí solo: el color lila. Un lila que hoy nos ha unido mientras hacíamos lazos y los íbamos colocando con cuidado, como quien hace la promesa de no olvidar.

Y el momento más especial ha llegado con nuestro mural, hecho con las fotografías y las manos de cada mujer. Cada mano lila estampada en la pancarta no es solo pintura, es presencia. Es un “yo también estoy aquí”. Es el testimonio de una vida que ha sostenido familias, trabajos, cuidados, silencios y también valentías. Manos que han cuidado, han creado, han salido adelante y han amado. Manos que cuentan historias que merecen ser miradas y escuchadas.

Así preparamos este 8M; con símbolos que tienen raíces y con protagonistas reales, como son nuestras abuelas.